14.8.05

Kid13: Jitanjáfora

(Por Sabina Bautista) Jiasjsjhdeua, sdfjsifds, alsjdfioda, frll;;;dfsl, …alonu.. escribió hace unas semanas mi pequeña hija de seis años.

— ¿Qué escibiste Isabela?— le pregunté.
— Un poema— me contestó orgullosa.
— Aquí no dice nada— le dije riéndome mientras repetía aquellas raras combinaciones.
— ¡Claro que sí!— me contestó verdaderamente enfadada— ¿No ves que es como jitanjáfora?

Ups! Le doy un poco de crédito a mis colegas escritores que juraban haber leído el Quijote a los nueve años. ¡Hostias! Y yo embolada con el triángulo amoroso de Betty, Verónica y Archie. Cuando empecé a leer, tenía seis años. Aún recuerdo la lección: la cebra. Fue fascinate porque un mundo se abrió ante mis ojos. Luego vinieron Archie, La pequeña Lulú, Cuentos de Misterio y, por compartir el mismo cuarto con mi hermana mayor, Susy historias del corazón. Las cartas de Susy eran lo más cercano a la poesía que yo estaba.
En mi casa no había libros, mi madre, como la mayoría de las mujeres nacidas en los años 40 sólo terminó la primaria. A los 20 años era madre de cuatro niños, pero con su inocencia y sus escasos recursos me dio la llave adecuada para entrar al mundo de las letras: las historietas.
Esos libélos de doce páginas me costaron cada domingo cincuenta centavos. Fueron mis compañeros de infancia. Me hicieron reír, llorar, enojarme; me enseñaron a resumir visualmente lo que yo quería decir, a construir un diálogo, a distinguir al bueno del malo, a imaginar desenlaces sopresivos y a buscar ese toque que te provoca una sonrisa.
Ahora como editora de revistas cuando leo un reportaje o un artículo suelo preguntar: ¿dónde está la historia?, ¿cuál es la idea central?, ¿cómo vamos a ilustrarlo?
Debo confesarlo: cuando llegó Las mil y una noches en mi cumpleaños 14, abandoné a Susy, igual que a sus enamorados. Ella debió odiarme hasta el tuétano, porque nunca más me la he topado. En cambio Sherezada con sus historias se resiste a que le corte la cabeza; como al rey, me mantiene atenta a la siguiente historia, cada que vuelvo a leerla, siempre logra sorprenderme.
No sé cuál camino elegirá mi hija. Las crayolas y Joaquín Sabina la conquistaron primero que la televisión, así que ella prefiere pintar o escuchar poesía de Rafael Alberti y Alfonso Reyes que los cuentos de Disney y las caricaturas japonesas. Me divierte imaginar, mientras repaso estas líneas que quizá su proceso se invierta y, cuando tenga mi edad, se convertirá en una exitosa vendedora de historietas para niños.

jitanjafora
filiflama alabe cundre,
ala alaúnea alífera
alveólea jintajafora
liris salumba salifera.

Fragmento. Alfonso Reyes.

Sabina Bautista es editora general de la revista Balance, del Grupo Editorial Expansión /(México).

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