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24.11.08

Ser-tipografía-en-el-mundo

neue
La diseñadora argentina Daf Nudelman nos recomienda el trabajo realizado por el diseñador alemán Lars Willem Veldkampf, llamado Typocalypse. Allí cada tipografía nos muestra su lado existencialista y dice qué es. Eso dice la Helvética Neue, de si misma.

4.11.08

En EE.UU. está ganando la Helvética Bold Condensed

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OBAMA Mientras esperamos los resultados de la elección norteamericana, algo también oscuro ya se está imponiendo. En la página thisfuckingelection se puede ver un resumen casi diario de lo que ha pasado en EE.UU. recientemente, que ha desembocado en la jornadad electoral de hoy. Varias palabras claves vienen a construir un largo texto, armado en varios .jpg, y emblocado como le gusta a El Norbi, pero usando otra tipografía. Si bien a él le gusta la Impact, su primer aviso (para unos cursos que daba de dirección de arte) los hizo en la usada aquí, la Helvética Bold Condensed. Aquí pueden ver la historia completa y poderosa.

18.4.08

Adictos a la Helvética

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(Ilustración digital realizada por Daf Nudelman)
Al final ganó la Helvética. Esto, tal vez, poco sorprende a los seguidores y hubiese sido evidente presentar este post con las palabras de uno de sus defensores. Pero nos gusta divertirnos y ese camino no lo pensamos seguir.
1DAF (Por Daf Nudelman) Ya están los resultados, ni falta hace que se cuenten los votos, ni hablar de un ballotage… absoluta ganadora: La Helvética! la tipografía fetiche del diseño del siglo XX y XXI (y quién sabe cuántos más?).
Es inútil negarlo, es internacionalmente la tipografía más usada: libros, afiches (buenos, malos y malísimos), revistas, diarios, webs, identidad corporativa (hasta se publicó un libro con los todos los logos hechos solo con Helvética…!). La vemos hasta en la sopa… es sin dudas la tipografía más popular. Esto me hace algo de ruido; porque en general los diseñadores, siempre tan especiales nosotros, buscamos diferenciarnos: la tan buscada “identidad propia”, la “marca personal”, el “sello de autoría”. Nunca se busca ir a lo común o a lo que ya está muy usado… siempre se quiere dar el toque original, innovador… y personal. Entonces muchos hacen firmas y tags “personales”, y muñequitos (que son ellos en chiquito, o su gato o su perro) o algunos se arman un hermoso universo gráfico con texturas y figuras particulares, que aplican a tooodas sus piezas de diseño. Algunos lo hacen tan bien y con tanto éxito que después son copiados un sinfín de veces y su “marca personal”, paradójicamente, se vuelve moda y todos la adoptan como su “identidad propia” (aunque sabemos que el original es él… digámoslo… HYPERLINK "http://www.misprintedtype.com/v3/" E. Recife).

Entonces… ¿por qué entre tanta búsqueda de mi propio lenguaje personal siempre se recurre a la misma tipografía sans? Que no solo es la misma de siempre, sino la misma que usan todos: la más popular, cuando lo popular en diseño está re out. (Además, ¿El diseño tiene que comunicar el mensaje del comitente o el diseñador que lo hizo?).
Puede haber muchas razones para que esto pase: puede ser falta de tiempo o de paciencia, o que muchas veces no es necesario darle muuuchas vueltas al asunto, necesitamos una tipografía sans, que sea legible y pase desapercibida, y la Helvética es una perfecta opción… pero ¡ojo! Una opción! Lo que significa que HAY alternativas: La Univers tiene casi 30 variables, y la Franklin Gothic tiene una hermosa proporción para cuerpos grandes o la Formata (tipografía que utiliza el diario Perfil) una versatilidad enorme, y ni hablar de la Akzidenz, la pobre hermana mayor de la Helvética. Solo por nombrar algunas del paquete de “tipografías nobles” que también tienen excelente legibilidad y son perfectamente transparentes de sentido.
Otra puede ser que la helvética garantiza un buen diseño y asegura el éxito (aunque a mi todavía nadie me avisó). Pero su uso casi incondicional, me lleva a pensar que a veces no es falta de tiempo, o indiferencia hacia la elección tipográfica (aunque esto ya sea preocupante), sino algo peor: miedo. Miedo a una elección incorrecta, a correr el riesgo de utilizar una tipografía diferente, miedo a jugarse por algo “nuevo”. Lo que se conoce como la seguridad del mediocre. Sí, ya sabemos que queda linda la Helvética en negativo sobre una textura de madera! O qué sutiles las piezas simples con Helvética Light, digo, si eso ya está hecho y “supuestamente” buscamos innovar ¿por qué alrededor del mundo seguimos usando todos la suiza?
¿No se contradice con la idea del “sello propio”, con la “marca personal”? ¿No es algo mediocre que habiendo casi 200 tipografías similares a la Helvética, se use siempre la misma, sin siquiera analizar otras?

¿O es que quizás deberíamos decirle a los tipógrafos, que no se gasten diseñando nuevas tipografías sans-serif? porque ya está inventada la Helvética y todos vamos a usar esa única tipo para todo.

Aunque no podemos olvidar, que si bien ahora la globalización alcanzó las tipografías, cada nación tuvo la suya, y la helvética no es internacional, sino puramente suiza, así como la Gill es inglesa, o la Franklin es estadounidense.

28.6.07

La Helvética ya tiene su campaña publicitaria

Fue el quinto trabajo práctico de la Cátedra Baruch. Los estudiantes se habían dividido en duplas creativas, donde algunos eran directores de arte y otros eran redactores. El producto era la tipografía que festejaba su primer cincuentenario de creación. La Helvética dejaba de ser un instrumento y se convertía en un producto en sí para comunicar. En el año de los homenajes, de las muestras en el MOMA y de las películas en su honor, la campaña publicitaria era un buen pretexto para el acercamiento de los estudiantes a la gran tipografía.
El brief sostenía que las piezas deberían ser tipográficas, cosa que aumentó aún más el riesgo. Las piezas como el espíritu de la tipografía debían manejar ciertos conceptos de sobriedad y limpieza.
H3
(De Yanina Arabena y Laura Banchik)
......................
H2
(De Alejandro Goldín y Paulina Germán Freire)
......................
h1
(De Macarena Paradelo y Flor Espinoza Merchán)

25.5.07

La Helvética es brasileña

Hoy te presentamos los textos que el director de arte del diario O Globo de Río, el brasileño Léo Tavejnhansky, y el periodista del diario Expresso de Lisboa, Luís M. Faria, escribieron sobre la Helvética en sus primeros 50 años.
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Helvetica sem fronteiras
fotoleo (Por Léo Tavejnhansky) Me surpreendeu a edição do dia 12 do semanário Expresso quando vi várias páginas sobre os 50 anos da Helvetica. Explico porque: o Expresso é um jornal de assuntos gerais e o título ocupava, de ponta a ponta, duas páginas inteiras.
O aniversário da Helvetica faz sucesso por todo lado e ultrapassa as fronteiras das revistas e sites especializados. Chega agora aos cadernos culturais, como no caso do Actual, um dos suplementos do Expresso, de Lisboa, que é publicado aos sábados.
O editor do Actual, Miguel Calado Lopes -- que autorizou a publicação do texto abaixo --, destaca a influência do Expresso no cenário de Portugal e o compara ao Observer e ao Sunday Times. "O Actual tem um staff de oito jornalistas e os críticos (cinema, música, teatro, dança, livros...) são na maioria freelancers. As suas páginas variam entre 52 e 88."
O Expresso, como nos conta o carioca Marco Grieco, editor de arte do jornal -- que nos enviou as páginas em pdf -- "tem uma circulação de 150 mil exemplares e é dividido em 4 cadernos: o principal, com o noticiário de política, sociedade e internacional; a Economia; a revista de variedades Única, impressa em papel cuchê; e o Actual"
Marco, carioca, trabalhou no Rio de Janeiro antes de viajar a Portugal. Foi inicialmente para a cidade do Porto e há um ano é o diretor de arte do Expresso. Participou em 2006, com o consulltor Javier Errea, do processo de redesenho do jornal, que obteve este ano 19 prêmios da SND, inclusive o Prêmio de Excelência pelo projeto total.
As páginas helveticas tiveram design de Marco Grieco e Mário Henriques com texto de Luís M. Faria. As fotos -- que mostram a Helvetica nas ruas de Lisboa -- são de Alberto Frias, José Carlos Santos e Ana Baião. A edição é de Miguel Calado Lopes.
P161b
Helvética: um tipo vulgar
(Por Luís M. Faria) O tipo de letra mais usado e mais visto, aquele que nos facilita a vida com indicações de trânsito, por exemplo, não tem nada de mais. Essa é a razão do seu sucesso 50 anos depois da sua criação
O que é que faz com que um tipo de letra (ou, simplesmente, um tipo, na gíria dos gráficos profissionais) seja mais usado do que outros? Pode haver vários factores. Veja-se o caso do Helvética, um dos tipos mais populares de sempre. À primeira vista, não se destaca por qualquer sinal particular. O Helvética não é obviamente único. Não é bonito, não é excêntrico, não tem nada de excepcional. É uma letra esguia e funcional, que, exactamente pela natureza discreta, serve para quase tudo. Juntando factores de marketing, moda e razões práticas - por exemplo, o facto de uma marca informática a haver adoptado - seria inevitável tornar-se popular.
Existem milhares de tipos de letras. Todos os dias observamos dezenas. Na imprensa, por exemplo, são elemento essencial de identidade. Quantos leitores do «Público» sabem que, até há meses, este diário fazia os títulos em Bodoni, um tipo de letra do século XVIII? Eventuais saudades da imagem do anterior jornal poderão ter a ver com a letra. Não que a nova tenha algo de errado, mas é diferente da anterior. Os hábitos de convivência não se transferem de um momento para o outro. Por igual motivo, estranharíamos se os logótipos da Fnac, da Evian, da Sanyo, da BMW, da Toyota ou da Lufthansa mudassem subitamente de aspecto. O tipo em que são feitos constitui a opção corporativa por excelência. É aquele de que falámos ao início, e acaba de fazer meio século.
Raramente se comemora o aniversário de um tipo de letra, ainda por cima com um livro, um filme e uma exposição. O livro intitula-se Helvetica: Homage to a Typeface, e é escrito pelo designer Lars Muller. O filme, Helvética: A Documentary Film, tem realização de Gary Hustwitt, que antes fez documentários sobre música popular. Quanto à exposição, «50 Years of Helvetica», acaba de abrir no Museum of Modern Art (MoMA) de Nova Iorque, venerável instituição, que por acaso usa outra fonte no seu logótipo (a continuación una poderosa crónica de la muestra) - embora os menus do restaurante sejam em Helvética.
Desde logótipos a sinais de trânsito, passando por objectos dos mais variados géneros, o Helvética encontra-se hoje por todo o lado. Muller chama-lhe «o perfume da cidade». Para o designer-tipógrafo Mário Feliciano, que desenhou o actual tipo deste jornal, «seria difícil imaginar o Mundo sem ele». Referindo a divisão básica entre tipos com serifa e sem serifa (as serifas são aqueles pequenos remates não-estruturais no fim das letras), diz que o Times New Roman é o arquétipo dos primeiros, e o Helvética dos segundos.
Os sem-serifa apareceram no final do século XIX, na alba da modernidade. Nessa altura eram chamados Groteske, pela estranheza que causavam ao público. Geralmente utilizados em tamanho grande e sem muito contraste, destinavam-se a «posters» e a outras utilizações curtas, não a texto corrido. Já no início do século XX, uma nova família de sem-serifas, com círculos perfeitos e letras quadradas, reflectia o espírito da era industrial.
As décadas seguintes viram a criação de alguns tipos extraordinários, tanto modernos como antigos. Por vezes, o mesmo designer trabalhou nos dois registos. Assim aconteceu com Eric Gill. Esse génio inglês criou o Gill Sans, tipo ainda hoje visível no metropolitano londrino (e irreversivelmente associado à cidade), mas também o Joanna, um tipo quase arcaico, que continua a ser usado em texto.
Ainda mais relevante é a diferença entre o Gill Sans e, por exemplo, o Futura, um tipo surgido quase na mesma altura e destinado a texto. Enquanto aquele segue proporções romanas, este assume-se inflexivelmente moderno. «A fonte do nosso tempo», como dizia o seu autor, o alemão Paul Renner. Idêntica afirmação, curiosamente, à que muitas vezes se faria sobre o Helvética, com o qual tem afinidades.
Em 1957, o design suíço encontrava-se numa fase de renovação. Uma empresa importante, a Fundição Haas, decidiu encomendar uma versão de um tipo então muito em voga, o Akzidenz Grotesk. O objectivo era uma letra mais redonda, mais suave, capaz de fornecer uma maior variedade de pesos (negro, fino, itálico, etc.), e, portanto, susceptível de utilização mais versátil.
O designer era um ex-empregado de uma empresa, a Max Miedinger, que havia passado a trabalhador por conta própria e tinha na altura 46 anos. O produto do seu esforço foi baptizado de Neue Haas Grotesk. Anos mais tarde, a companhia-mãe da Haas decidiu comercializá-lo na Alemanha e rebaptizou-o de Helvética, uma variação sobre o nome latino da Suíça. O objectivo era associá-lo ao movimento tipográfico suíço. E uma estrela nasceu.
O generoso branco no corpo das letras compensado pelos ascendentes e descendentes relativamente curtos são duas das características que tornam o Helvética especialmente limpo e legível. Depois, há as letras individuais. Para a designer Katherine McCoy, «o 'a' minúsculo do Helvética médium é a mais bela forma em duas dimensões jamais desenhada. As suas curvas sensuais são compensadas por pontos de tensão crispada. A sua adorável barriga faz-me pensar em Mozart».
Nas três décadas seguintes, o Helvética conheceu uma enorme divulgação. Com a sua aparência neutra, era ideal para a época. Ajudado por uma promoção agressiva, e mais tarde pelo computador - foi uma das quatro fontes originais fornecidas em 1984 com o programa PostScript, que lançou o «desktop publishing» -, não teve concorrência. Até ao dia em que a empresa de Bill Gates resolveu produzir uma versão quase idêntica, vendendo-a como original. A essa derivação chamou Arial. Para um leigo, é virtualmente indistinguível do Helvética. Perceber a diferença exige reparar em detalhes quase invisíveis. Por exemplo, a pequena volta no fim do «a» minúsculo, ou o modo como uma das hastes se torna mais fina no «n», ou o topo direito nos «i» e nos «t».
Tendo o Arial proporções e peso idênticos ao Helvética, viria com o tempo a ultrapassá-lo, pelos mesmos motivos porque o Explorer ultrapassou o Netscape. Convém notar quão frágil é a protecção legal da tipografia. Defende-se mais um nome que um design, e mesmo a protecção que existe requer actualizações regulares.
Ao contrário do Netscape, porém, o Helvética não desapareceu. Se perdeu a guerra nos computadores, mantém-se à frente nos espaços externos. Basta ver a quantidade de «placards» que o usam. Quem diz «placards» diz o resto: brochuras, matrículas, letreiros, sinais de trânsito, maços de tabaco, revistas, títulos de filmes (Star Wars), «t-shirts», cartazes, objectos...
Exceptuando as grandes massas de texto, para as quais não é adequado, o Helvética tem utilização praticamente ilimitada. Aí mesmo reside o problema. A ubiquidade gera ressentimento, até por implicar falta de imaginação. Todo um momento anti-Helvética se formou, ilustrado folcloricamente pelas «t-shirts» que dizem «I Hate Helvetica» ou «Helvetica Thin - Just Say No».
O designer australiano Stephen Banham, que escreveu um livro inteiro contra a letra (Grand), acha-a aborrecida e conformista. Lamenta que em certas cidades ela se encontre por todo o lado. Assim acontece onde vive, Melbourne. Só isso já o levaria a contestar, mesmo que não existissem outros motivos.
Na base das críticas, que também surgem em manuais de tipografia, há argumentos diversos. Além da preguiça mental, acusa-se o Helvética de inadequação ao computador, ligação umbilical à sociedade de consumo, e mesmo a intenção «fascista», que lhe estaria subjacente, de uniformizar e conformar a sociedade. Afinal, o Helvética é suíço... Como se o design, e, em particular o design comercial, pudesse aspirar a mais do que vencer a concorrência.
O Helvética conseguiu isso durante muito tempo. Em virtude da popularidade, acabou por se reproduzir em ritmo acelerado, com resultados nem sempre positivos. Ao Neue Helvetica (1983), por exemplo, apontou-se falta de subtileza.
Mário Feliciano diz que o que hoje se utiliza fica aquém do original. «A versão em metal era muito bonita, muito bem feita. Cada tamanho era esculpido»; a versão digital «é uma adaptação», afirma. E há outros problemas. Sucessivas versões geram questões de substituição por vezes delicadas. O computador obriga a cada vez maiores exigências. E a própria neutralidade da letra, como a do seu país, irrita muita gente.
Pode acontecer que o Helvética, ao fim de 50 anos no topo, acabe por se revelar pouco prático. Se acontecer, não será um drama. Só uma pequena parte das letras resistem à infância. Conseguir atingir os 50 anos é excepcional. Chegar lá com a saúde do Helvética requer não apenas boa genética como um ambiente favorável. A criação de Miedinger teve tudo isso em abundância. Como a Suíça e a própria tipografia, há muito que se habituou a ser subestimado. E não deixou de aproveitar.

Helvética en el MoMA

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patricioX (Por Patricio López) “¿A quién le interesaría visitar una pequeña exhibición sobre una tipografía?” me preguntó una amiga cuando le conté de mi peregrinaje a Fifty years of Helvetica, un nichito que tiene el Museo de Arte Moderno de Nueva York para celebrar el medio siglo del tipo. “Bueno, a mí por supuesto” le contesté, “pero quizás la pregunta es ¿por qué a alguien le interesaría montar una exhibición sobre una tipografía?”. ¿Quién celebra el aniversario de una herramienta? Nadie por decir algo, festeja el cincuenta aniversario de la invención del dril neumático y su vasto impacto sobre nuestra existencia. El MoMA no va a crear una exposición sobre “las maravillas del velcro”, aún y a pesar de que la civilización occidental no sería la misma sin él.
Entonces ¿Por qué Helvética? ¿Por qué ahora?
Estoy forzando la analogía lo se. Pero la realidad es que para la gente que no es especialista (u obsesiva compulsiva de estas cosas), la idea siquiera de que una tipografía se diseña y que tiene un uso más allá de lo prosaico, más allá de ser solo “una herramienta”, es inexistente. Porque la cualidad congénita en los tipos, es una doble existencia como seres que en un primer plano representan conceptos, y en un segundo ilustraciones abstractas. No olvidemos que nuestro alfabeto, no es sino la deformación de dibujos de animales, hecha al servicio del comercio y el registro de la historia.
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Una exposición sobre una tipografía, en un museo como el MoMA, es una valoración de esta segunda función. Del signo como arte, mas allá de su significado. Montar una exposición sobre una tipografía, es desenmascarar este secreto.
Quizás este sea parte del atractivo de la tipografía, para nosotros que disfrutamos hacer notar su existencia. Son un arte casi de incógnito; como esas ilusiones ópticas que al mismo tiempo revelan una pareja que se besa, y una copa. Un secreto siempre-presente en la palabra impresa.
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Acercarse a los tipos de hierro originales es estar cerca de un relicario religioso. La fuente de la fuerza "mística" que permite que la idea “trueno” pueda cobrar vida en la palabra “trueno”. La caja negra que transmuta alquímicamente los impulsos electromagnéticos de nuestro cerebro en un diálogo físico evidente para todos.

¿Para qué visitar el cementerio Peré Lachaise en busca de la tumba de Marcel Proust ¿Por qué celebrar Bloomsday, el día ficticio del Ulises de James Joyce? ¿Para qué comprar una primera edición? ¿Por qué ponerle un altar a Helvética? Porque como seres sensuales que sentimos calor y frío, nos es indispensable tocar, degustar, oler y mirar. Porque la palabra manifestada de una forma física nos tranquiliza con la realidad de que no somos esquizofrénicos. Que lo que sentimos y pensamos, otros entienden.
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Hacer presente el nebuloso mecanismo de nuestra conciencia es asegurarnos que no somo los habitantes de un macabro sueño de Borges.

Helvética durante cincuenta años ha logrado transmutar las ideas en manifestaciones físicas de una forma tan completa que nuestra vida, en todos los sentidos, se ve sumergida secretamente en ella. Mirar su uso en tan diversos contextos en una exposición, es una forma de comprobar que el símbolo continua siendo válido y vital, aún y después de cinco décadas. El tipo de manifestación creativa perfectamente bien ingeniada, que bien merece su lugar en un museo de arte moderno.
Más fotos del MoMA, aquí.

24.5.07

Mañana, Helvética por dos

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Primero, el periodista mexicano Patricio López nos presentará una exposición muy especial: los 50 años de la tipografía helvética.
Y después el director de arte del diario O Globo, el brasileño Léo Tavejnhansky, nos mostrará cómo el diario portugués Expresso escribió sobre esta tipografía, en la edición del sábado pasado.

22.5.07

Un logo con Helvéticas

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(De El Norbi)
Hace unos años, a El Norbi le pidieron un logo para un nuevo bar que se estaba por abrir en Av. Santa Fe y Maipú. El negocio se llamaría BAAR y sería un típico lugar de mesas altas para tomar vino de parado. Unas pequeñas mesas invitaban a tomar café. Todo eso se buscó graficar con una base tipográfica. La Helvética invitaba con sus grandes ojos a rellenar con café o vino tinto.

10.5.07

Este es el casting

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Los profesionales siguen votando por las tipografías más queridas y más odiadas de la historia. En medio de ello de estrena la película Helvetica. Lo que te contó VisualMente, aquí.

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